La actitud y la motivación son dos condiciones fundamentales para lograr el éxito en el estudio, porque la falta de estímulo o entusiasmo así como la indisposición hacen de esta actividad una carga imposible de sostener con el tiempo, que en oportunidades, culmina de las peores maneras, con la reprobación, cambio de carrera o con el abandono o deserción.

En principio vamos a conceptualizar cada uno de los casos:

La actitud:

Hace referencia a la postura, la manera o condición como enfrentes el estudio, las asignaciones, los aciertos y desaciertos durante el recorrido académico. La actitud habla de tus niveles de confianza, compromiso, motivación, hábitos, costumbres, pensamientos y estados emocionales que asumas durante esta etapa y en cada uno de sus procesos.

En este apartado está en juego si estás orientado al éxito, si tienes miedo al fracaso, si la ansiedad te controla o consume, si te sientes confiado en lo que haces, si te domina la duda, la inseguridad o las indecisiones, también si te mantienes entusiasta o te desanimas en el primer intento fallido o desertas al enfrentar el primer obstáculo.

La indiferencia también es un elemento fundamental en la actitud, puesto que hay estudiantes a los que todo les da igual y nos manifiestan ningún sentir o asumen alguna postura frente a los eventos que se les presenten. Cuando somos indiferentes nada importa, terminados apartados e imposibilitados de recibir algún tipo de orientación o ayuda porque caemos como en una especie de “limbo”, gobernados por un miedo encubierto.

La mejor manera de encarar el estudio es con buena actitud. Cuando tenemos buena actitud nos sentimos atentos, comprometidos e implicados. Nosotros consideramos que es la actitud el motor impulsor y garante del resto de aspectos a considerar cuando queremos obtener conocimientos. Si hay actitud hay motivación, concentración, compromiso, disciplina y organización.

 

La motivación:

Si no hay razones para estudiar difícilmente se pueda aprender y de esto se trata la motivación, de tener un interés, un entusiasmo particular por alcanzar la meta académica. La motivación no solo se mueve en el plano de lo intelectual, de lo objetivo o concreto, porque lo emotivo, sentimental o emocional también juegan un papel crucial.

¿Tienes buena actitud o disposición para el estudio? ¿Te sientes motivado? Veamos algunas respuestas favorables para estas dos interrogantes:

Tener buena actitud para el estudio:

  1. Confío en que aprobaré todas las materias.
  2. Cuento con tiempo para realizar mis asignaciones
  3. No tengo miedo a fracasar
  4. Los obstáculos son oportunidades para aprender
  5. Construyo buenas relaciones con mis compañeros de aula
  6. Me mantengo comunicado con mis profesores
  7. Me concentro en mis asignaciones

Sentirse motivado:

  1. Mis padres apoyan la decisión que tomé con respecto a la carrera escogida
  2. Me agrada la manera como se imparte la clase
  3. Mi carrera tiene amplia demanda en el país
  4. Los profesionales en mi área reciben buenos ingresos
  5. Existen buenos proyectos de investigación en mi área
  6. Me siento capaz de realizar todo lo solicitado en clase
  7. Escogí estudiar una carrera que a mí me gusta
Finalmente ¿Cómo aumentar tu motivación en el estudio? Aquí te dejamos algunos pasos:
  1. Sal de tu zona de confort
  2. Escoge las materias que más te gusten o encuentres más fáciles, inicia por estas
  3. Acondiciona un espacio
  4. Traza un plan de estudio. Establece los días y número de horas.
  5. Evita factores de distracción
  6. Estudia, toma descansos y retoma
  7. Anota tus dudas
  8. Busca apoyo. Estudia en equipo
  9. Aclara tus dudas
  10. Reconócete tus esfuerzos por pequeños que parezcan
  11. No dejes de avanzar. No te maltrates si en algún punto fallas, simplemente retoma
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