¿Quieres aprender a planificar tus horarios de estudio? Aquí te dejamos una serie de consejos y recomendaciones que te serán de gran ayuda.

Una de las dificultades para aprender y asimilar lo explicado por el docente en el aula es la falta de organización y su impacto en el aprovechamiento del tiempo, pues no tener claro cómo administrarlo de forma productiva genera un alto porcentaje de horas ociosas que terminan con el incumplimiento de asignaciones, la inversión en actividades de poca importancia y el reprobar algunas materias de gran dificultad.

Al respecto, Ramón (2012) en el texto Técnicas de Estudio para Universitarios, expone:

La organización de nuestro tiempo significa que tenemos que adaptarnos al trabajo que realizamos como a nuestras características propias, sin embargo, la mayoría de nosotros realizamos nuestras actividades sin guiarnos de un horario, tal es así que la hora no es igual para todos, para algunas puede ser muy corta y para otras una eternidad (s.p)

Un cambio organizacional tanto en la casa como en el aula podría ser una posible solución a esta adversidad en el campo académico y para eso es necesario tomar en consideración algunos aspectos:

Valero (2011) en su artículo titulado Técnicas de Estudio para la Revista de Claseshistoria señala lo siguiente:

  • Anotar todos los días en la agenda los deberes, el material especial que se deba traer a clase, los trabajos a entregar y las fechas de los exámenes. Hasta que su uso se convierta en un hábito.
  • Elaborar un horario personal y real de estudio para llevarlo a la práctica.
  • La evaluación y el seguimiento del proceso sin detenimiento.

¿Cuánto tiempo debo dedicarle al estudio?

Muchos autores estiman que lo ideal sea un aproximado de tres horas diarias, incluyendo periodos de descanso progresivos.

¿Qué debería considerar al momento de establecer estos lapsos de estudio?

El grupo de horas escogidas:

    1. Lo ideal serían las tres horas en un solo bloque, es decir, corridas, pues esto exige de nosotros compromiso y concentración, evita que alguna otra actividad se inmiscuya y nos disperse de nuestro objetivo. En consecuencia lo ideal sería contar con todas las herramientas necesarias antes de iniciar las horas de estudio para así no tener que invertir parte de ese tiempo buscándolas.

El momento del día:

    1. Es importante escoger un bloque horario en que el no existan muchos factores de distracción como el ruido del ambiente, que interfiera con la ingesta de alimentos o con el momento de la digestión. El horario comprendido entre las 5:00 p.m. y las 8:00 p.m. es bastante recomendable porque no se junta con ninguna comida, ya ha pasado el almuerzo, la merienda y todavía al terminar podemos cenar e ir a dormir. Tampoco es muy tarde, lo que no afecta el bloque horario del sueño que también es bastante importante para arrancar la jornada del siguiente día.

Considerar el resto de actividades:

    1. Dedicarle tiempo al estudio tampoco consiste en un aislamiento del resto de las actividades cotidianas. Puedes ejercitarte, recrearte, compartir con tu familia… sin dejar de estudiar. Por supuesto, todo dependerá de qué tan bien distribuyas tu tiempo y respetes los periodos establecidos para cada ocasión.

Momentos de descanso:

    1. No es sinónimo de productividad el hacer sin descanso las tres horas de estudio, por el contrario, detenerse cada cierto tiempo y desconectar con la asignación nos permite despejar y retomar con mayor energía y atención. Comienza por descansar unos 5 minutos por la primera hora, luego unos 10 y por último unos 15 minutos.

Flexible, pero no demasiado:

    Tú puedes descansar un día a la semana y  decidir no estudiar, pero a su vez debes reponer esas tres horas no dedicadas y sumarlas al resto de los días de la semana.

Finalmente recuerda que es preferible calidad que cantidad. Es mejor unas tres horas diarias, unas 5 veces a la semana y mantener ese ritmo de cara al examen o evaluación que hacerlo sin detenimiento dos días seguidos antes de la prueba.

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